La universidad que queremos. Estrategias creativas en el aula universitaria - Saturnino de la Torre |
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No podemos seguir enseñando con métodos de ayer, a alumnos que ya viven en el mañana.
Plan Bolonia: pros y contras
Profesor innovador y creativo La creatividad, es el alma de las estrategias innovadoras orientadas al aprendizaje, por cuanto es el alumno el que ha de ir mostrando la adquisición de las competencias convenidas en cada una de las carreras. El sentido de globalización del aprendizaje es una consecuencia inmediata de esta transformación. Un profesional es una persona competente en su ámbito capaz de analizar y resolver los problemas y proponer mejoras (innovar). El profesor(a) universitario es un profesional de la enseñanza superior innovadora y creativa, con dominio del contenido formativo y de estrategias didácticas, capaz de hacer que los alumnos se entusiasmen por aprender. Esta sería la clave para plantear la acción docente en la universidad. En las estrategias creativas el estudiante adquiere un protagonismo mayor que en las metodologías tradicionales. El estudiante va construyendo los conocimientos y desarrollando habilidades mediante la búsqueda personal orientada por el profesor/a. En tal sentido resulta un aprendizaje más implicativo y por lo tanto más atrayente y motivador. Pero hay más. En estos casos el alumno/a no se limita a registrar la información recibida, sino que se contrasta posteriormente en grupo. Existe pues una tercera nota que es el carácter colaborativo o compartido del conocimiento. Se aprende confrontando informaciones. La enseñanza creativa se caracteriza precisamente por ser activa, motivadora, dinámica. "El aprendizaje creativo hace referencia al conocimiento construido con la implicación activa del sujeto, desde su planificación hasta su internalización, caracterizado por la motivación intrínseca, estar centrado en el discente, carácter abierto del proceso y la autoevaluación" (S. de la Torre, 1993, p. 272). De entrada, hemos de admitir que no existen panaceas ni recetas generalizadas para resolver los problemas de desmotivación. La clave, en todo caso, está en el profesor/a que tiene la habilidad o el manejo de estrategias para afrontar tales situaciones. Los profesores salen de centros de formación y Facultades de Educación dominando los contenidos que han de impartir. A través de la práctica van adquiriendo las habilidades necesarias para subsistir e incluso para actuar como buenos docentes; sin embargo, lo que no aprenden durante la carrera ni consiguen adquirir a través de la práctica son las competencias que les conviertan en "profesionales de la enseñanza innovadores y creativos". Porque ésta es para nosotros la mejor definición que pueda darse de un profesor de hoy. Bajo esta consideración, el profesor es algo más que un transmisor y evaluador de conocimientos. Hoy, resulta arcaica la imagen del profesor que lee la lección del libro de texto mientras los alumnos escuchan o escriben, del que se limita a dictar mientras los alumnos copian, del que siempre usa como única estrategia la exposición. El profesor ha de organizar las tareas docentes con más variedad de estrategias y recursos didácticos, adaptadas los objetivos y necesidades del grupo clase. ¿Qué comporta ser profesional de la enseñanza? Un profesional tiene competencias no sólo para resolver problemáticas o situaciones concretas, sino que conoce el por qué y para qué de aquello en lo que se ocupa. No es un mero técnico sino una persona reflexiva, capaz de analizar y mejorar su práctica. Posee una visión capaz de ir más allá del problema o situación, conecta la teoría, la técnica y la práctica. Es por ello que el docente, maestro o profesor, en tanto que profesional de la enseñanza ha de poseer unas competencias respecto al contenido, a la didáctica o forma de implicar al alumno en su dominio y ser capaz de actualizarse y desarrollarse profesionalmente. Podría hablarse mucho sobre las connotaciones del docente como profesional, pero nos referiremos únicamente a tres aspectos. a) En primer lugar, estar en posesión del conocimiento con un nivel satisfactorio. Es lo que pediríamos a cualquier profesional al que compramos su servicio. Que conozca aquello que nos vende, que posea el dominio o conocimiento suficiente sobre la materia. Un docente ha de estar no sólo informado, sino formado en el contenido que imparte y conocer la epistemología de dicho contenido, pues es muy distinta la enseñanza de lenguas, sociales, matemáticas o psicología. Cada disciplina posee su estructura, lenguaje, método, terminología, y sobre todo una forma de construirse e investigarse. b) En segundo lugar, actuar de forma didáctica, esto es tomar decisiones curriculares adaptadas a las características diferenciales de los sujetos. Esta afirmación tan simple tal vez sea una de las más complicadas de realizar en la práctica. Porque no se trata sólo de conocer el contenido, sino de seleccionarlo, secuenciarlo y proponer las actividades pertinentes con la madurez de los sujetos. Ello comporta tener conocimientos pedagógicos, didácticos y psicológicos. Es la formación psicopedagógica y didáctica que convierten en docente a un licenciado o persona que posee conocimientos sobre una determinada materia. Siendo más concretos, estar capacitado para resolver la problemática inherente a su profesión. Ello comportará saber tomar decisiones apropiadas tanto por lo que se refiere a la planificación como al desarrollo curricular y la evaluación. Normalmente conocemos a un buen profesional, ya sea mecánico, médico o administrador, porque acierta fácilmente con el diagnóstico y con el tratamiento adecuado. Un docente innovador y creativo es capaz de estimular e implicar al alumnado en aquellos aprendizajes relevantes de la materia. c) En tercer lugar poseer la formación y disposición para mejorar profesionalmente mediante la autoformación, la reflexión crítica sobre su práctica y la realización de proyectos de innovación. Este rasgo es el que se relaciona más directamente con la idea del profesor como profesional innovador y creativo por cuanto ha de ir más allá de lo aprendido para incorporar nuevas ideas en su forma de enseñar y actuar. Es capaz de reflexionar sobre su práctica para mejorarla. El desarrollo profesional del docente comienza a trasladarse al ámbito universitario. ¿Cómo actúa un profesor innovador y creativo? Dado que la creatividad y la innovación no sólo es una capacidad sino también una habilidad y actitud ante las personas y los hechos, el profesor creativo posee unas características en las tres dimensiones presentes en educación: ser, saber y hacer. Dicho con otras palabras, actitudes flexibles, dominio de los contenidos y competencia didáctica. He aquí unas pinceladas de su actuación docente. a) El profesor innovador y creativo posee una disposición flexible hacia las personas, las decisiones y los acontecimientos; no sólo tolera los cambios sino que está abierto a ellos más que otras personas; está receptivo a ideas y sugerencias de los otros, ya sean superiores, compañeros o inferiores; valora el hecho diferencial; se adapta fácilmente a lo nuevo sin ofrecer excesivas resistencias; se implica en proyectos de innovación. b) Por lo que respecta a su capacidad o conocimiento, la percepción rica en matices de cuanto le rodea. No se queda con la idea general sino que relaciona fácilmente un hecho con otro y unas ideas con otras. En esta misma línea cabe destacar su facilidad para integrar y evocar experiencias. Conoce y aplica diversas técnicas orientadas a la ideación y la creatividad de sus alumnos, no contentándose con que estos repitan lo que han oído o estudiado. c) Entre las habilidades podemos referirnos a actuaciones como: inducir a los sujetos para que se sensibilicen a los problemas; promover el aprendizaje por descubrimiento; crear un clima de seguridad y fácil comunicación entre las personas; incitar al sobre aprendizaje y autodisciplina; diferir el juicio crítico cuando se están exponiendo ideas; estimular los procesos divergentes; formular e incitar a las preguntas divergentes; aplicar técnicas creativas. Estas actitudes son claves para generar climas de autoaprendizaje y de implicación espontánea y colaborativa. Su actuación en tanto que profesional innovador y creativo de la enseñanza, la resumiríamos en su habilidad para entusiasmar e inducir a los estudiantes hacia el autoaprendizaje, hacerles tan atractivo y sorprendente el contenido que sean capaces de emplear en aprender más tiempo del habitual sin que ello les incomode. Al contrario, disfrutan aprendiendo porque hacen aportaciones personales, porque crean o recrean los aprendizajes, porque existe un reconocimiento externo y una satisfacción interna. Bajo estas consideraciones, la creatividad docente radica en dejar huella, dejar impronta, de modo que pasado el tiempo aún se recuerda a aquellos maestros o profesores que nos trasmitieron algo más que información. Nos dejaron ese mensaje humano, clima, espíritu, impacto, que con el tiempo quedó en nosotros como huella modélica permanente.
Un marco referencial para definir las estrategias didácticas Si el método es un término deudor de la reflexión filosófica, por cuanto es una vía ascendente o descendente entre la teoría y la práctica. Si la técnica es deudora del enfoque positivo y responde a la secuencia encadenada de acciones que facilitan la consecución eficaz del objetivo; si el procedimiento es una forma abierta y aproximativa para acercar metas y logros; el término estrategia lo utilizamos con preferencia para responder mejor a un enfoque interactivo y ecosistémico. La realidad social, educativa, creativa no son lineales, ni rígidas, ni estáticas, por el contrario se caracterizan por ser complejas, adaptativas, cambiantes, interactivas, deudoras de entornos y contextos socioculturales. Es por ello que el concepto de estrategia responde mejor a nuestros propósitos, entendida como procedimiento adaptativo o conjunto de ellos por el que organizamos secuenciadamente la acción para lograr el propósito o meta deseado.
Un concepto amplio, abierto, flexible, interactivo y sobre todo adaptativo, aplicable tanto a la concreción de modelos de formación, de investigación, de innovación educativa, de evaluación, docencia o estimulación de la creatividad. Las estrategias nos acompañan siempre haciendo de puente entre metas o intenciones y acciones para conseguirlos.
Dicho concepto comporta a nuestro entender los siguientes componentes: (Torre, S. de la 2000, 112ss)
a) Una consideración teórica o perspectiva de conjunto del proceso. La estrategia añade a otros conceptos el hecho de poseer una legitimación y enfoque que proporciona direccionalidad y visión de conjunto a las acciones concretas a realizar. La estrategia implica un por qué y para qué. No se trata de una réplica automática al estilo de la técnica, ni la búsqueda de la eficacia en sí, sino de su pertinencia con los valores dominantes y la ética que justifica o no determinadas actuaciones. En ocasiones ha de renunciarse a la eficacia en base a criterios éticos o de valor. Así una crítica en un momento determinado, en caliente, puede parecer eficaz para producir el cambio, pero no ser recomendable en base al impacto negativo de inhibición o bloqueo que pueda tener sobre el sujeto en el futuro. De hecho, este tipo de conductas han sido frecuentes en la educación.
b) Un segundo componente es la finalidad o meta deseada. La estrategia, al igual que el método o procedimiento, y cualquier actuación formativa, encuentran su razón de ser en la meta perseguida. Incluso los grupos y organizaciones se cohesionan y mantienen en el tiempo gracias a compartir determinados fines que intentan conseguir. Alcanzados estos, el grupo pasa por momentos de crisis y descomposición. Las estrategias se concretan a la luz de las finalidades y objetivos. Por eso carece de sentido hablar de la bondad o pertinencia de las estrategias en general, al margen de lo que se pretende.
c) Un tercer componente que convierte a la estrategia en flexible y creativa es la secuencia adaptativa. Eso significa que el diseño inicial puede sufrir modificaciones en función de los sujetos, contenidos, condiciones espaciotemporales, agrupamientos, situaciones nuevas que aparecen a lo largo del proceso. Nosotros mismos hemos constatado en diversas ocasiones que las estrategias docentes utilizadas con un turno o grupo de alumnos funciona y con otro no. Una estrategia tienen tanto de sucesión planificada de acciones como de indeterminación sociológica.
d) La realidad contextual es sin duda un elemento clave por cuanto sitúa la teoría y la acción en la realidad concreta, en la pura complejidad de los hechos en los que confluyen decenas de variantes.
e) Los agentes o personas implicadas tienen un papel determinante en los logros o frustraciones. Una estrategia no es sólo acción, sino acción lleva a cabo por personas y en función de su grado de implicación, entusiasmo, convicción... los resultados son unos u otros. La actitud de las personas implicadas juega un papel decisivo en la dinámica, clima, grado de satisfacción y resultados. Una misma estrategia desarrollada por un profesor/a u otro tendrá efectos bien distintos en los estudiantes.
f) Por fin es preciso hablar de la funcionalidad y eficacia; esto es de la pertinencia y eficacia que le otorgue validez para lo que se pretende. De este modo, al final, metas y logros se encuentran ante la conciencia reflexiva de la pertinencia ética y validez o utilidad en condiciones semejantes. Porque la estrategia no es buena o mala, en general, sino adecuada o inadecuada para lo que pretendemos. Y esta utilidad, en didáctica no acaba con el logro, sino que tratamos de que pueda ser utilizada por otras personas, situaciones con iguales resultados. Por eso la estrategia transciende a su vez el caso concreto. No termina con él, sino que se toma como referente para recurrir a ella debido a su validez y utilidad. En otras palabras a su funcionalidad y eficacia.
En resumidas cuentas, la estrategia didáctica comporta toma de conciencia de las bases teóricas que la justifican y legitiman, concreción de la intencionalidad o meta, secuenciación de acciones a realizar de forma adaptativa, determinación de roles o funciones de los agentes implicados, contextualización del proceso y consecución total o parcial de logros.
Caracterización de las estrategias didácticas creativas Acotando un poco más los conceptos anteriores y llevándolos al terreno del aula podríamos caracterizar a las estrategias didácticas creativas por existir una planificación flexible, adaptación contextual, clima distendido, comunicativo, gratificante, roles participativos e interactivos, productividad, alto grado de satisfacción discente, conciencia de autoaprendizaje. Retomamos el trabajo de Esquivias (2009, 48) cuando escribe "Esta nueva conceptualización de la universidad debería basarse en la enseñanza creativa: flexible, innovadora, estimulante, energizante, además de concienciarse de que el conocimiento es integral", apostando por la inter y transdisciplinariedad en lugar de la fragmentación actual.
a) Planificación flexible. Aunque está muy extendido el mito de que la creatividad se basa en la espontaneidad, en la libre expresión del alumno, el docente que pretende utilizar una estrategia creativa ha de concienciarse de que su tara se inicia desde de clase, en el momento en que se plantea los objetivos y contenidos de su materia y de qué modo pretende lograrlos. Se trata de una planificación de intenciones, actuaciones y actividades así como los materiales o recursos que precisa. Se trata de una planificación flexible y abierta a elementos nuevos y estimulantes durante la clase, pero el docente ha de saber qué pretende, cual es el núcleo central de la sesión y que se va a hacer en ella. Eso sí, cuando falta alguno de los elementos planificados o recursos tecnológicos “imprescindibles” para el éxito de la sesión, ha de improvisar y suplirlo con otros recursos personales, tiempos y actuaciones que no desmerezcan demasiado. Esa es la otra cara de la planificación, la invisible y que establece una diferencia entre el profesorado con recursos (creativo) y el que carece de ellos. Queda ilustrada en el siguiente caso.
La profesora había preparado todo con detalle, incluido el cañón -proyector, el proyector de diapositivas, el radiocasete, para que los alumnos pudieran realizar su exposición-escenificación del relato que habían construido. Pero cuando intentan poner el casete con la grabación y la música, se va la luz. Queda a oscuras y quedan inutilizados todos los aparatos que tenían preparados. Como no sabían el tiempo que tardaría en venir la luz, hacen una larga pausa en penumbra. En vista de que no llega la luz, el profesor alienta a que, con ayuda de velas que había traído otro grupo, se siga la clase. Evidentemente no era la que habían planeado, pero el efecto de los relatos a la luz de las velas, adquirió una dimensión inusual y ciertamente tan impactante que aún hoy recuerdan los alumnos aquella clase, que en cualquier otra asignatura se hubiera suspendido. La creatividad del profesor transformó el contratiempo en un una clase impactante.
b) Adaptación contextual. Los elementos organizativos de espacio, tiempo y su distribución, horario, número de alumnos, tipo de asignatura, carrera... juegan un papel importante a la hora de inclinarse por una u otra estrategia. Es como si formara parte de la planificación y pensamiento implícito del docente. La estrategia ha de tomar en consideración estos elementos aparentemente accesorio, pues antes comentamos, muy posiblemente funciona en un grupo y en otro no siendo la misma asignatura y profesor/a. Sobre todos son las expectativas del alumnado las que determinan muchas veces la distribución de tiempos y el nivel de participación. Si la adaptación era un componente de la estrategia lo es también de la estrategia creativa.
c) Clima distendido y gratificante. El clima es como el humus del que se nutre el niño en casa, el alumno en la escuela y el ciudadano en la cultura socialmente enriquecida. Todo lo que digamos al respecto es insuficiente para remarcar que un ambiente psicológico seguro y placentero, estimula mucho más que las ideas, pues en él está diluida cierta carga emocional. El clima creativo de aula suele caracterizarse por aparecer con facilidad la risa, el humor, la ausencia de temor y amenaza cuando se expresan ideas nuevas, ambiente de trabajo cooperativo, la atmósfera de bienestar psicológico,...Dicho así, puede parecer algo utópico y sin embarga no resulta difícil encontrarlo en aquellas clases que utilizan métodos creativos. La experiencia llevada a cabo con grupos de alumnos a los que se les da una tarea de carácter lógico-racional, una que comporta la estimulación del pensamiento divergente y otra de índole más creativo en la que se pide al grupo que invente un relato incorporando ciertas palabras, decimos que las diferencias principales están vinculadas al clima y a la mayor implicación de todos los miembros en tareas creativas. Este experimento realizado en diversas ocasiones presenta iguales diferencias entre lo que narra el observador cuando se llevan a cabo problemas de solución única y aquellas en las que la solución proviene de los participantes.
El siguiente fragmento de un diario de clase de creatividad ilustra ese clima del que hablamos.
... 20 de diciembre de 2001. Ha sido un trimestre difícil, lleno de esfuerzos y sacrificios, pero también rebosante de momentos emotivos que permanecerán anclados para siempre en el recuerdo. Allí quedan tantas situaciones vividas con emoción y lágrimas, que incluso ahora no pueden permanecer quietas y se asoman al exterior para expresar eso que llaman tristeza, esa presión en el pecho al saber que algo que te ha llenado y despertado tantas emociones creativas, llega a su fin. Sin embargo, hoy he reído mucho; tanto que todavía puedo escuchar el murmullo de mis compañeros, los aplausos, las risas, los comentarios expresivos, la alegría. Mis compañeras han escenificado el tema del humor y realmente me han hecho pasar momentos inolvidables. Deseo volver a reírme como entonces porque es una sensación maravillosa.
d) Roles participativos e interactivos. Aunque el clima distendido ya lleva consigo interacción gratificante, remarcamos que en las estrategias creativas prevalece la actividad del estudiante sobre las explicaciones docentes. No queremos decir que estas no aparezcan, pero su tiempo representa una parte de la sesión cobrando protagonismo la actividad individual, de grupo y de debate o presentación de resultados. El aprendizaje compartido es una modalidad ampliamente fundamentada por autores como Medina, A.; Zabalza, M. A.; Marcelo, C. y Torre, S. de la, entre otros, y que va estrechamente vinculada a la innovación. En todas las estrategias creativas descritas (relato, dramatización, diálogo, día de la palabra) se constata un alto nivel de participación colaborativa y de expresión multidireccional.
e) Productividad o realización personal. Si algo caracteriza al proceso creativo es el resultante del proceso en forma de producto o realización, en cualquiera de sus manifestaciones, verbal, gráfica, simbólica, plástica, motriz, musical... Si hablamos de estrategia creativa no es sólo por la novedad o rol que en ella desempeña el docente o los alumnos, sino porque estos llevan a cabo el aprendizaje a través de la creación problemas, de relatos o argumentos que desarrollan el potencial creativo. No estamos hablando únicamente de aprendizaje creativo, sino de estrategias creativas que implican a todos los componentes anteriormente mencionados. Ese producto tiene la particularidad de enganchar por cuanto es algo creado por ellos. El rol del docente es hacer reflexionar sobre dicho producto o resultado. Unas veces puede tratarse de un ingenio, diseño, proyecto, relato, síntesis, escenificación o simplemente la argumentación de un debate. Pero no es la reproducción de algo dicho por otros, sino el producto de la reflexión, intercambio y creación.
f) Satisfacción discente. La satisfacción es el grado subjetivo de placer que se siente en la realización de la actividad. La satisfacción discente es inherente al clima, a la actividad gratificante y a la comunicación del resultado, por más que en ocasiones ponga al sujeto en trance de ansiedad o nerviosismo. Le pasa al actor. El aburrimiento podemos encontrarlo fácilmente en metodologías basadas en la mera transmisión de información si esta no logra conectar con el destinatario. La persona se aburre cuando está pasiva; pero es muy difícil que se aburra quien está jugando un partido, participando en un debate o empeñado en realizar algo nuevo. El grado de satisfacción repercute en el deseo de repetición y a través de ésta se adquieren habilidades y hábitos, sin apenas conciencia de esfuerzo. La comunicación no verbal del alumnado que participa en la sesión es el mejor indicador de su bienestar. En las estrategias descritas más adelante encontramos esas manifestaciones que luego verbalizan cuando se les pregunta o entre ellos mismos lo comentan, lo cual es importante, por cuanto refuerzan lo positivo de la sesión y despierta la conciencia de autoaprendizaje.
g) Conciencia de autoaprendizaje. Es una percepción personal de que nos hemos enriquecido con algo nuevo, de que algo ha cambiado en nuestro interior, de que la sesión mereció la pena, aunque no sepan explicar qué conocimientos se adquirieron Hablamos de autoaprendizaje por cuanto no es fruto de una aplicación precisa o de una acción directa por parte del profesor o profesora, sino que el sujeto tiene la sensación de que es algo que él mismo ha descubierto, ha encontrado, fruto de las interacciones ocurridas. Por otra parte estamos acostumbrados a hablar de aprendizaje cuando se trata de conocimientos concretos, pero en estos casos tal vez sea más importante hablar de cambios de actitud, inquietudes nuevas, vinculación con la vida, aspectos hasta entonces desconocidos, recibidos por impregnación, impacto, asunción holística, y no por secuencia lógica. Un nuevo aspecto a considerar es la conveniencia de desarrollar modelos de evaluación formadora en lugar de formativa. Esto es, propuestas basadas en la propia iniciativa del sujeto, por cuanto es el sujeto el principal agente de su aprendizaje, frente a la evaluación formativa que tiene su justificación desde la iniciativa del profesorado. Son múltiples las situaciones en las que el estudiante, de repente toma conciencia de un aprendizaje relevante, impactante, que proviene de un caso o relato más que de la explicación teórica. Esos son momentos importantes a los cuales es preciso dedicarles atención y tiempo. Así se desprende de este fragmento de un diario de clase.
Sin desmerecer las intervenciones de los grupos que nos han permitido jugar, reír y aprender en un clima distendido y ameno, para mi, el momento decisivo de la sesión sobre creatividad en la tercera edad, se ha producido al final de la clase cuando el profesor ha leído un escrito realizado por una persona mayor que no pudo disfrutar del privilegio de estudiar hasta después de jubilarse. A pesar de no haber ido a la escuela, la narración contenía más saberes y sentimientos que los proporcionados por los libros. Nos ha hablado de la vida, de la importancia de encontrar su sentido para nosotros, vivir para poder compartir, sentir, reír, hacer feliz a los demás. Porque se mostraba como la mujer más feliz del mundo por poder aprender y estudiar de mayor. Esto me ha hecho reflexionar y me he dado cuento de lo mucho que he aprendido de esa persona. Realmente soy afortunada por poder aprender y gozar al mismo tiempo en estas clases de creatividad. Por primera vez en la carrera me siento feliz de lo que estoy aprendido. Hasta hoy no me había percatado de lo que significa poder aprender (S.C.B, estudiante de primer curso).
Como nos recuerda Esquivias (2009) citando a Torre, la creatividad ha de estar presente en el Diseño curricular si queremos que lo esté en el desarrollo profesional y en la realización personal. Digamos, para concluir, que las estrategias creativas pueden ser tantas cuantas pueda imaginar el docente, pero el secreto de todas ellas está en fascinar y entusiasmar al alumno en aquellos aprendizajes que somos capaces de conectar con la vida diaria, con las inquietudes personales. Porque ¿Quién, mínimamente curioso, puede desentenderse de aquellos aprendizajes que uno puede aplicar a la vida? Lo expresó Einstein, A. con estas palabras: “El arte más importante del maestro es despertar en sus educandos la alegría de crear y de conocer”
Estrategia de “El día de la palabra”
Esta estrategia vengo utilizándola desde hace más de diez años en clase de creatividad, con resultados excepcionales e impactantes. De hecho es una estrategia global y motivante para organizar los contenidos últimos de la asignatura bajo el epígrafe "el día de...la plástica, la expresión corporal, la expresión musical, la palabra, la felicitación de navidad, del teatro, de la danza"... Esta estrategia proporciona una visión globalizadora del tema de modo que todo lo que se haga ese día, comportará alguna creación o aportación propia en ese ámbito de expresión o código, ya sea individualmente o de grupo. "El día de..." significa que es importante y se controla la asistencia por cuanto todos habrán de realizar alguna participación original en el sentido de ser propia e inédita. No es un día de explicación, sino que se da prioridad al alumnado que es el verdadero protagonista de la sesión.
La actividad, anunciada ya desde los primeros días de clase, y fijada la fecha al inicio del curso, ese día se mantiene salvo fuerza mayor. Se trata de elaborar un escrito personal, original, creativo, impactante, fruto de algo que uno haya vivido, sentido o compartido. Se pretende que pongan en juego todo su potencial creativo con palabras, y para ello es importante recurrir a momentos intensos que nos conmovieron o impactaron. Se intenta que tomen conciencia del proceso creativo cuando se intenta ir más allá de donde solemos ir, buscando que el mensaje llegue al receptor.
Las aportaciones más frecuentes tienen que ver con poemas de amor o desamor, con sueños e ideales, con relatos familiares o la muerte de una persona querida, descripciones de viajes o paisajes y también de algún cuento breve con mensaje educativo. Otros son escritos de carácter simbólico o sobre la palabra como personificación, ya que ese día la palabra es el “personaje”. La palabra es el recurso más frecuente y valioso para un educador, juntamente con los gestos y las actitudes. Es por ello que le dedicamos una sesión, ambientada en ocasiones con la imagen y textos de Neruda.
Tienen todo el semestre para prepararlo y en general es fruto de un proceso cuidado, aunque como siempre algunos se acuerdan el día anterior. No se admiten ese día oyentes, así que todo el que asiste ha de leer su escrito, sea cual sea. El problema se hace más grave si son clases numerosas, pues eso obliga a eliminar algunas pausas necesarias provocadas por la intensa emoción que se genera ese día en el aula.
Se inicia la sesión con el comentario del profesor sobre el significado del día e importancia de la palabra como vehículo para entrar en el mundo intelectual y emocional de los otros y la lectura de un texto suyo. Luego, sentados en círculo, van leyendo uno a uno, su mensaje, cargado muchas veces de referentes personales. Esta sesión es posible al final del curso (nunca al inicio) porque durante el curso se ha trabajado en climas distendidos, trabajo en grupo y llenos de reclamos personales. El clima inicialmente tenso, incluso con nerviosismo por parte de alguno, va transformándose en emotivo, sentido, rico en emociones que pueden llegar a las lágrimas. Es una prueba de fuego para los más tímidos que por el momento han venido superando todos. El aplauso con que la clase cierra la aportación se convierte en un estímulo evaluador gratificante y sedante que compensa esos momentos previos de inseguridad. Es una sesión inolvidable y rica en muchos sentidos, no sólo como forma de desinhibición, aspecto clave, sino de expresión, conciencia del proceso, síntesis, aprendizaje compartido...
Terminada la sesión se recogen los escritos y con ellos se elabora un dossier.
La impresión recogida en algunos diarios de clase, es un indicador de cómo se vivió esa sesión realmente creativa. El texto es francamente emotivo y estimulante, como corresponde a la experiencia vivida.
Era el día de la palabra. Muchos habíamos oído hablar de ese día; pero ninguno de los presentes podía imaginarse lo fabuloso de esta experiencia. La palabra, sí. Simplemente con letras que forman palabras, y que van más allá de la barrera lingüística, cada uno expresó aquello que creía adecuado a la ocasión. Temas de amor, de desamor, de nostalgia, fábulas, temor... todo esto gracias a la combinación de palabras. Sin darnos cuenta cada lectura nos acercaba más los unos a los otros. Estábamos compartiendo información secreta, algo que de no haber existido ese día, no habría sucedido. Qué pena que esa información se quedara entre esas cuatro paredes, que no fuera más allá, a otras clases, a otras asignaturas, a otras personas. Qué pena que el día de la palabra sólo existiera en la clase de Creatividad, y que de ese modo se esté cohibiendo a otras personas de algo tan natural como expresar aquello que le inquieta con las propias palabras, y que los compañeros de clase comprendan su situación, que por un momento se metan en la piel de la otra persona y piense y sienta con ella. No podemos olvidar que relacionarse, ya sea por medio de la palabra o el gesto, es una función fundamental de los seres humanos. Nunca pude imaginar que eso que todos hacemos y utilizamos de una manera tan natural, pudiera unir a tantas personas que en un principio lo único que les unía era la clase de Creatividad.
.... No puedo imaginarme un mundo sin palabras. Sería como imaginarme un mundo sin significado. No puedo ni quiero imaginarlo. El ser humano no puede ser concebido sin palabras. Son dos términos que se precisan mutuamente: la palabra no puede existir sin las personas y las personas no pueden existir sin las palabras. Uno sobrevive y avanza si el otro le acompaña en su viaje. En conclusión, el día de la palabra significa para mí, vida, amistad, relación, comunicación. Significa tú y yo; es decir, palabras. (N.L. estudiante de primero)
Con esta muestra quiero poner de manifiesto que es posible entusiasmar al estudiante en su propio aprendizaje, cuando se le estimula debidamente, y se le pone en situación de crear algo propio para aprender. El valor altamente creativo de estas estrategias se evidencia en la implicación, satisfacción y logros cognitivo-emocionales. Es un escenario real para sentipensar (Torre, 2005).
Despedida insólita
Nada mejor para concluir este trabajo sobre estrategias creativas que la reflexión de un estudiante el último día de clase del curso, en forma de carta a la creatividad. El escrito evidencia ese aprendizaje logrado con trabajo, entusiasmo y satisfacción. Sobre todo con un alto grado de satisfacción, y lo que es más insólito, tristeza porque acaben las clases. ¿Qué docente ha escuchado alguna vez a los alumnos que se sienten tristes por acabar las clases? Eso sólo ocurre cuando se han utilizado estrategias creativas.
Amiga creatividad: llegó el momento de la despedida y no sé como se sentirán los demás, pero yo ya siento el gusanito de la tristeza que empieza a crecer en mi pecho.
Recuerdo cómo empezó todo un cálido día de septiembre, cuando te conocimos; o mejor debería decir, cuando fuimos conscientes de que estabas ahí. El profesor te presentó y al principio fue difícil reconocerte; pero poco a poco te hemos ido redescubriendo en nosotros y que con cada actividad que hacíamos te íbamos conociendo mejor.
Ahora no te digo adiós, sino hasta pronto, porque vas a estar en mi corazón – y estoy segura que en el de mis compañeros- por siempre y para siempre. Saldrás de nosotros en cada susurro, en cada beso, en cada poema que dediquemos a aquellos a quienes amamos, pues el amor puede ser el más bello acto creativo... También estás en nosotros cada vez que inducimos una sonrisa y cuando aceptamos con humor los contratiempos.
Sé que estarás con nosotros cada vez que un amigo (visible o invisible) entra en nuestra vida, porque tú le abrirás la puerta.
Creatividad amiga, te presentaron como crea-en-ti-vida, pero yo te conocí en ti misma y me has deslumbrado. Sé que formas parte de mí y yo de ti, sé que has dejado huella en mí y ahora yo sé como dejar huella en los demás. Por eso, gracias, maestro. (A.S.S, estudiante de primer curso de universidad)
Bibliografía
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Autor: Saturnino de la Torre Fecha de publicación en Neuronilla: 13 / 01 / 2010 Extraído de: http://www.revista.unam.mx/index_dic09.htm
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