La pasión: motor de creatividad en la empresa – Neuronilla

La motivación es el principal motor de la creatividad y la innovación en las organizaciones, la mayoría de los autores coinciden en esto.

Gary HamelLa pasión, uno de los principales gurús del management, lo expresa en numerosas ocasiones, “La pasión por resolver problemas es lo que crea el potencial para obtener resultados extraordinarios”.

Teresa Amabile

 

 

Vamos a empezar por las aportaciones de la Psicología, Teresa Amabile (1983), enuncia el “Modelo Componencial” en el que señala tres componentes básicos de la creatividad:

  • Destrezas relevantes para el campo (es decir, dominar aquello sobre lo que somos profesionales).
  • Destrezas relevantes para la creatividad (capacitaciones en estrategias).
  • Motivación por la tarea, añadiendo que este es el factor más importante.

Cabe distinguir:

  • Motivación intrínseca, me motiva un trabajo por el mero hecho de hacerlo y tiene un fin en sí mismo (es autotélico).
  • Motivación extrínseca, me motiva un trabajo por lo que consigo a través de él (ingresos económicos, reconocimiento social…).

Howard GardnerPor ejemplo, Howard Gardner, el impulsor del concepto de “Inteligencias Múltiples” describe que “las soluciones creativas de problemas se dan más a menudo cuando los individuos se dedican a una actividad por puro placer que cuando lo hacen por eventuales recompensas exteriores”.

En ocasiones incluso, se ha debatido sobre la posibilidad de que el obtener una recompensa ajena a la actividad (económica por ejemplo) pudiera ser perjudicial para el trabajo creativo, por el peligro de que esa meta pese más que la motivación por el proceso. Aunque es cierto que a veces esto ocurre, también lo es el hecho de que por mucho que algo me entusiasme, esa motivación no es estática, hay altos y bajos y una motivación externa (que me paguen, que me elogien…) me puede ayudar a continuar y a superar mis momentos bajos, tan frecuentes en el proceso creativo.

Robert J. SternbergRobert J. Sternberg, una de las autoridades en psicología de la creatividad, y Todd I. Lubart (1995) señalan que las personas creativas “están fuertemente motivadas intrínsecamente, una vinculación con el trabajo o la obra en cuestión” y que “la obra distintiva, pocas o contadas veces, será el resultado de alguien que odia la empresa o la labor que tiene entre manos”.

Podemos concluir algo así como: la motivación intrínseca (por la actividad en sí) es esencial, casi una condición sine qua non, y puede ser ayudador si, además de ésta, se da una “motivación extrínseca” (hacia otros aspectos como el económico, el reconocimiento social…).

Antonio Dávila (2008), profesor de contabilidad, control y emprendimiento, también lo refiere en una de sus 7 acciones para diseñar organizaciones innovadoras, diciendo: “Finalmente, la innovación depende de la pasión de las personas (lo que en el mundo académico se conoce como motivación intrínseca). Los miembros de la empresa deben ser apasionados de su trabajo; se contrata a gente con pasión y se diseña la compañía de forma que esta pasión no desaparezca. Si no hay pasión, la innovación pierde la chispa que necesita”.

Para lograr esto apunta que: “La idea no es tanto motivar a la gente para que haga lo que tiene que hacer […], sino compartir el valor que se crea con la gente que ayuda a crearlo. Si una empresa crea mucho valor, pero este valor va de forma casi exclusiva a «los accionistas», la gente en la empresa no tardará en darse cuenta de que «somos un equipo» para repartir el esfuerzo, pero no para repartir el valor”.

GoogleHamel (2007) también se plantea “¿Hasta qué punto, y para beneficio de quién, les pedimos a los trabajadores que se entreguen?” y nos advierte que “No se puede esperar que los autómatas sean fanáticos”. Cuenta como en Google “las bonificaciones anuales alcanzan entre un 30% y un 60% del salario base, pero el incremento puede ser muchísimo mayor que el de aquellos que tienen una idea susceptible de incrementar los beneficios”.

También es interesante conocer las originales y llamativas oficinas de Google para darnos cuenta de la importancia que da esta exitosa compañía a la motivación.

Franc PontiFranc Ponti (2006), uno de los autores más representativos sobre innovación empresarial en España, considera la pasión, la más importante de las 7 estrategias que plantea para ser más creativos, lo llama “Think Happy” y nos dice: “alegrar la mente, es una de las claves más esenciales del trabajo creativo. Sin alegría, sin optimismo, no hay fuerza creativa. Y eso hay que recordarlo cada día de nuestra apasionante existencia…”.

Cada vez, la empresa mira más hacia lo emocional, la motivación y la satisfacción en el trabajo. El experto en innovación y transformación empresarial, John Kao apunta que “Es ese equilibrio entre inspiración y disciplina lo que debe ser institucionalizado en las organizaciones”.

Y es que la dimensión emocional, aunque frecuentemente haya estado descuidada, es de vital importancia en la empresa.

Daniel GolemanDaniel Goleman, autor del best-seller “Inteligencia Emocional”, afirma junto con Richard Boyatzis y Annie McKee en “El líder resonante crea más” (2002) que “el éxito de una empresa está ligado directamente al estado de ánimo de sus líderes” y que “a pesar del gran valor que la cultura empresarial suele conceder al intelecto frío y despojado de emoción, nuestras emociones siguen siendo más decisivas que nuestro intelecto”.

Juan Luis Martín Cuesta (2009), vicepresidente del Club Excelencia en Gestión, insiste sobre la importancia de la “Calidad Emocional” en la empresa y nos recuerda que “las empresas que valoran y tienen en cuenta las emociones de sus empleados son más competitivas, ¿por qué?, porque los implican y alinean con la visión, los objetivos y las metas de la organización. Las sinergias van a posibilitar mejorar los resultados, la gestión y la calidad de servicio de la empresa”.

Pero lo emocional no se queda sólo de puertas para dentro de la empresa, también se ha dirigir hacia los clientes. Franc Ponti nos recuerda también la importancia de crear productos que “emocionen” a los consumidores, como por ejemplo el iPhone de Apple versus BlackBerry.

Kjell A Nordström y Jonas RiddestråleEn esta línea, Kjell A Nordström y Jonas Riddestråle (2008), los revolucionarios del management con la famosa saga “Funky Busines”, ven clara la importancia de construir una “empresa emocional” y sugieren cuatro formas básicas de comunicar:

  • Apelar a la razón (relacionada con la lógica).
  • Al afecto (con el amor).
  • A la intuición (con la visión de futuro).
  • Al deseo (con la sensualidad).

Harley Davidson y AppleApuestan por intensificar las tres últimas vías: “el éxito se basa en abandonar la noción de que las personas son criaturas racionales” basándose en los ejemplos de Harley Davidson y Apple.

ihaly CsikszentmihalyiPero quizá la actual aportación más relevante sobre motivación, pasión y creatividad en la empresa la hace Mihaly Csikszentmihalyi (1990, 1996 y 2003) uno de los psicólogos de mayor prestigio actualmente, con su concepto de Flow (Fluir, Fluidez, Fluencia o Flujo). Es el estado de conciencia que experimentamos cuando nos encontramos completamente absortos en aquello que estamos haciendo,  “el estado en el cual las personas se hayan tan involucradas en la actividad que nada más parece importarles; la experiencia, por sí misma, es tan placentera que las personas la realizarán incluso aunque tenga un gran coste, por el puro motivo de hacerla”.

Cuando fluimos, nuestra atención está puesta en la actividad y nuestros pensamientos, sentimientos y actos se encuentran armónicamente involucrados en ella, perdemos la noción del tiempo, desaparecen las distracciones, sacamos el mayor partido de nuestras destrezas y habilidades…

Esta “experiencia óptima” nos aporta una enorme gratificación y el desarrollo de nuestras fortalezas y virtudes personales. Y además… ¡podemos aprender a fluir! Este es uno de los aspectos esenciales para aumentar nuestra probabilidad de dar con algo realmente creativo.

Martin E. SeligmanMartin E. Seligman (2002), pionero en la Psicología Positiva, considera el flow además, un componente clave para la felicidad, al que suma el cultivo de las emociones positivas, los placeres corporales y superiores, y el dotar de sentido y trascendencia a nuestra existencia.

Esto también es un factor clave en la empresa, “Si una visión es auténtica y se lleva a cabo, se convierte en un poderoso imán para las energías de los miembros de una organización. Proporciona una meta que vale la pena conseguir por encima de las recompensas extrínsecas que puede ofrecer el trabajo. Sin una visión de este tipo, la única razón para trabajar es por la paga y por los ascensos. Éstos, son incentivos importantes, pero limitados en su poder para motivar. […] si el trabajo contribuye a una causa mayor, la satisfacción de formar parte de una empresa creativa se convierte en una fuerte causa de motivación, que justifica una mayor inversión de energía, aún cuando las otras recompensas no sean tan atractivas” (Csikszentmihalyi, 2003).

“Todos sabemos que los individuos contentos trabajan mejor, pero ¿Cuántas empresas incluyen palabras como «diversión» o «felicidad» en su planteamiento o en su declaración de objetivos? Recuerde que uno de los mejores indicadores del rendimiento de una empresa es el promedio de veces que se ríe un empleado cada día” (Nordström y Riddestråle, 2008).

Lo emocional tiene un papel crucial en la empresa y aprender a gestionar las emociones relacionadas con el proceso creativo es determinante para que las ideas se materialicen en valor.

Una vez más, felicidad y valor no están reñidos sino que se complementan.

  • Autor: David Díez Sánchez, director de la “Fundación Neuronilla para la Creatividad y la Innovación”.
  • Fecha: 22/ 10 / 2010.

 

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