Universidad, empresa e innovación – Carlos Mora

Autor: Carlos Mora

Fecha de publicación en Neuronilla: 08 / 02 / 07

Consideraciones, alcance y beneficios

Todo buen gerente debe estar atento sobre como estimular, motivar al personal de su empresa a fin de que se manifieste la innovación, que favorezca a todos, apoyarlos y sobre todo, a saber apreovechar los resultados positivos que se genera de ello. Desafortunadamente, la gerencia venezolana, especialmente la Pyme, no se ha preocupado porque la innovación se manifieste en el seno de la organización, desperdiciándose ese capital humano, capaz de aportar nuevos productos, técnica, beneficios.

También es muy preocupante, el rol actual de las universidades en lo concerniente a que los profesionales que forma, no manifiesten interés en el desarrollo de la innovación, más cuando las universidades se mantienen ancladas ante esta responsabilidad que le es propia, dado a que son, gracias a sus docentes, las más comprometidas en desarrollar, activar el talento humano. En un interesante escrito sobre este tópico aportado por Universia Knowledge Wharthon se señala, que uno de los factores que explican la débil competitividad de América Latina en el dinámico escenario global del siglo XXI es la ausencia de innovación. Por eso, muchos se preguntan si los países de la región y las empresas están aprovechando al máximo la investigación realizada en sus universidades para contribuir al desarrollo de nuevos productos y servicios, o bien si estas instituciones de educación están empleando su conocimiento para apoyar el surgimiento de emprendedores y nuevos negocios.

A la hora de examinar el rol de las universidades como centros generadores de innovación, lo primero que suele evaluarse es el sistema de transferencia de tecnología desde éstas a las empresas. Anita Kon, profesora de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo (PUCSP), Brasil, sostiene que las investigaciones analíticas sobre la realidad social, así como las investigaciones tecnológicas para el desarrollo empírico de productos y servicios, “deben ser canalizadas para la utilización directa de la sociedad a través de instituciones especializadas que posean la infraestructura organizacional, financiera y física necesaria para este trabajo conjunto”. En ese sentido, Kon explica que las entidades gubernamentales o de carácter privado e incluso Organizaciones No Gubernamentales (ONG), potencialmente tienen capacidad para crear asociaciones entre universidades, gobiernos y empresas, “siempre que estén apoyadas por un marco legal que controle su operación”.

Se agrega, que en otra de las economías más activas de la región, Colombia, la relación universidad-empresa se ha fortalecido mucho en los últimos 10 años bajo el liderazgo de la Universidad de Antioquia (Medellín), a través de vínculos directos entre los grupos de investigación más calificados y las unidades de investigación y desarrollo del sector productivo. Dentro de las universidades, dice Hugo Macías Cardona, coordinador del Centro de Investigaciones Económicas, Contables y Administrativas (CIECA) de la Universidad de Medellín, “está aumentando la conciencia de que los procesos de investigación no deben responder sólo a las inquietudes e iniciativas académicas de los profesores, sino que deben responder más a las necesidades de su entorno empresarial y a las necesidades de desarrollo de su país”. En Colombia se crearon recientemente cuatro Centros de Excelencia, que están integrados por grupos de investigación de alta categoría, mediante una red construida dentro del sistema nacional de ciencia y tecnología. “Cada uno de esos centros trabaja sobre unas líneas de investigación que fueron definidas previamente como líneas estratégicas para el desarrollo nacional, tanto desde el punto de vista productivo como de bienestar de los habitantes”, relata el académico.

Pero también son las empresas las que han comenzado a acercarse a las aulas universitarias, especialmente las vinculadas a las tecnologías de información. Por un lado, logran que sus productos o servicios sean utilizados y reconocidos por los académicos y alumnos. Éstos, por su parte, acceden a una formación que los califica para el empleo de esas herramientas en el mercado laboral. Lamentablemente, en nuestro entorno, se nota una apatía de vinculación entre las universidades, empresas y lo que es más, el poco compromiso de adentrase en la solución de problemas que les concierne a los dos sectores, que de estar bien identificados, los resultados serían distintos en la capacidad productiva, innovadora, creativa que favorezca al país.

Se manifiesta una mala utilización del capital humano por ambas partes, puesto que de haber una unión y compromiso de apoyo en la resolución de problemas, otro sería el escenario, en donde ambos actores estarían cumpliendo con el rol que le corresponde de favorecer no solo su desarrollo, sino el de la región, país, en donde operan. Insistimos en resaltar, que de una vez por todas, las empresas, sus asociaciones, deben acercarse más a las universidades y estas utilizar el capital humano que esta formando a fin de alcanzar por un lado, el logro de que los profesionales que egresan, proporcionen soluciones a la comunidad, organizaciones donde laboran y por otro lado , las empresas, cuenten con profesionales capaces de afrontar los grandes retos que el presente demanda, garantizando una competitividad que conlleve a la empresa en el logro de su misión y aseguramiento de una visión que se tiene definida.

El programa de postgrado de la especialidad de gerencia de la Calidad y Productividad de la Universidad de Carabobo, está conciente de esta situación, y ha buscado las vías de acercamiento a Fedecamaras, Conindustria, Capemiac, Ceproca a fin de colaborar con esas instituciones en no solamente aportarles ayuda en la soluciones de sus problemas técnicos, administrativos, sino, darle oportunidad a sus participantes a que aporten ideas innovadoras, producto de los conocimientos adquiridos, los que se plasmaran en trabajos de grados en donde pueden salir propuestas, modelos capaces de aportar grandes beneficios a las empresas y organizaciones, amparadas por estas sociedades.

Lamentablemente, la aceptación, vinculación no ha alcanzado su real objetivo de darle paso a que de una vez por todas se de la investigación tecnológica, administrativa, gerencial, propias de las buenas universidades ante los requerimientos que los escenarios del presente demandan, especialmente ante un clima turbulento, riesgoso como el venezolano, en donde lo político es determinante. Es hora de afrontar la realidad con otra visión, con más compromiso, con mayor vinculación, en donde los actores estén comprometidos a darle paso a la innovación, creatividad, para compartir metas con optimismo, avalado por universidades que capaciten con excelencia académica a los profesionales que el país requiere y en donde las empresas está dispuestas a ofrecerle la colaboración adecuada de tal forma que todos se beneficien.

Por último, insistimos en señalar, que la dinámica económica de los actuales escenarios es cada vez más exigente, producto de contarse con actores, países que realmente se han identificado con la importancia, alcance, repercusiones que genera el permitir que aflore la innovación. El saber utilizar adecuadamente el capital humano que se tiene y sobre todo el saber vincularse adecuadamente Estado, Universidades y empresas- Venezuela no puede seguir dividiéndose, apartándose de esta realidad, por el contrario deben vincularse más las empresas con las universidades y ambas comprometerse en el logro de un desarrollo productivo, creativo que le favorezca.

Carlos Mora es Profesor Titular en el Área de estudios de Postgrado de la Universidad de Carabobo (Venezuela).

 

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