“Para ser creativos sólo tenemos que sacar nuestro niño interior”. Una de esas frases resultonas pero que resultan discutibles si tenemos asentada una perspectiva de la creatividad menos simplista y más completa.

Infantil vs Adulto¿Realmente un adulto creativo es un niño que ha sobrevivido?

LO QUE PODEMOS APRENDER DE LOS NIÑOS Y NIÑAS

En efecto la infancia posee unas virtudes envidiables para la creatividad:

  • La predisposición hacia la fantasía e imaginación.
  • La espontaneidad que confiere un filtro de evaluación más poroso.
  • La inocencia y la mirada más limpia.
  • La libertad que da confiar en un control externo.
  • La curiosidad, hacer y hacerse preguntas, investigar, querer saberlo todo.
  • La capacidad de sorprenderse.
  • El aprecio por el juego y las actividades lúdicas.
  • La fuerte motivación intrínseca, el permiso a dedicarse a actividades autotélicas, aquellas que se hacen simplemente porque me gusta sin necesidad de que exista otro objetivo.
  • El reducido miedo al fracaso y desconocimiento de ciertos riesgos.
  • La vitalidad, la gran energía disponible.
  • La mayor desinhibición en el movimiento corporal.
  • La mayor libertad emocional.

Claro está que estas facetas se ven más presentes o menos en función:

  • de la etapa de desarrollo evolutivo;
  • de las características personales;
  • y de lo reforzadas o censuradas que estén por su entorno.

Incluso, desgraciadamente, todas esas características idílicas pueden estar muy castradas en edades muy tempranas.

A medida que vamos creciendo, es posible que muchas de estas cualidades se vayan reduciendo (e incluso perdiendo) poco a poco según vamos:

  • interiorizando más el juicio social;
  • aceptando normas explícitas e implícitas que no hemos elaborado;
  • y centrándonos más en actividades meramente productivas (que no reproductivas).

LA SUERTE DE SER ADULTOS

Ahora que somos “mayores”, sin embargo, viene lo mejor (si nos atrevemos). Tenemos la oportunidad de alcanzar una creatividad más completa.

En primer lugar porque no todo está perdido en absoluto. Esas cualidades siguen estando presentes en nosotros en mayor o menor medida. Y en caso de estar adormecidas, continúan latentes a la espera de su rescate.

Un rescate más o menos complicado en función del arraigo de nuestras “heridas”.

Las personas aprendemos sobre todo a partir de nuestras experiencias significativas, aquellas que nos han marcado. Y aprendemos, no tanto por el resultado de esas experiencias, sino por la valoración que hacemos de ese resultado.

Podemos cultivar esas actitudes:

  • revisando las conclusiones que hemos sacado de nuestras experiencias previas significativas;
  • y provocando y aprovechando las nuevas experiencias para revertir el proceso.

Además disponemos de unas cualidades propias de la vida adulta e imprescindibles para la creatividad: el conocimiento, la experiencia y el juicio.

La creatividad no es sólo la parte de imaginación, fantasía e ideación. Ha de estar completada con la evaluación y el desarrollo de lo que hemos creado (ver “Los cuatro elementos de la creatividad”).

La valoración de las ideas, su selección y su adecuación para que resulten provechosas es algo.

Para innovar en el mundo de la pintura hay que saber mucho de arte y para hacer algo realmente creativo en el mundo de la física hay que saber mucho de física. Infinidad de autores sostienen esto.

Por ejemplo Teresa Amabile (1983), en su “Modelo Componencial”, señala como un componente básico de la creatividad las destrezas relevantes para el campo, es decir, dominar aquello sobre lo que somos profesionales; a ello une las destrezas relevantes para la creatividad y la motivación por la tarea.

Mihaly Csikszentmihalyi, nos insiste en la importancia de dominar el campo en el que trabajamos en su modelo de sistemas, completando el triángulo el ámbito y el individuo.

Abraham Maslow también nos recuerda que “caminamos sobre hombros de gigantes”.

Esto también es extrapolable a fines más modestos, a las pequeñas creaciones que enriquecen nuestra vida y/o a nuestro entorno más inmediato.

LA CONCILIACIÓN

La creatividad requiere aunar imaginación y realidad, fantasía y practicidad, espontaneidad y constancia, cuestionamiento y saber, motivación y determinación, juego y trabajo, infancia y adultez…

Concluyendo:

  • Permitamos a los niños y niñas desplegar toda su creatividad proponiéndoles desafíos para los que necesiten ser creativos y evitando las represiones que se nos escapan sin darnos cuenta.
  • Tomemos conciencia de qué conclusiones estamos obteniendo de nuestras experiencias.
  • Cultivemos y rescatemos nuestras cualidades de curiosidad, espontaneidad, motivación, juego, movimiento corporal y permiso para sentir.
  • Utilicemos a nuestro favor los conocimientos, experiencia y habilidades para evaluar.

¿Quieres ver más paradojas de la creatividad? 

  • Autor: David Díez Sánchez, director de “Neuronilla – Creatividad e Innovación”.
  • Fecha: 11 / 11 / 2013.

Un comentario en ““Infantil” versus “adulto”: ¿Son más creativos los niños? – Neuronilla

  • maria25 agosto, 2018

    Interesaante. Hay que tener en cuenta las cualidades creativas de los niños.

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